Los mil y un recuerdos de Sevilla.

Sevilla siempre será un lugar especial para nosotros, fue allí donde empezamos nuestras travesías y odisebas juntos hace más de dos años. Sevilla es el sol de invierno que alegra el alma; es las caminatas al lado de las murallas o entre calles estrechas intentando no perderse ni ser atropellado por carros y motos. Sevilla es los atardeceres en el Guadalquivir tomando vino y riendo de la vida; es encontrarse con procesiones en cada calle en plena Semana Santa, es tomar un coctel llamado “Sangre de Cristo” en un bar lleno de figuras religiosas. Sevilla es beber “tinto de verano” en invierno, primavera, verano u otoño; es comer tapas y tomarse una cervecita, un vinito o incluso una jarra de “agua de Sevilla”; es arquitectura mudéjar y encontrarse una iglesia cada tres cuadras.

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